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Noticias de Shin Kaze Julio 2026
Shin Kaze Aikido Alliance es una organización dedicada a la práctica y el
desarrollo del Aikido. Su objetivo es proporcionar orientación técnica y
administrativa a los practicantes de Aikido y mantener los estándares de
práctica e instrucción dentro de una estructura igualitaria y tolerante.
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Conten
Intro
Introducción
¡Bienvenidos a la edición de julio de 2026 del boletín de Shin Kaze Aikido Alliance!
Este número reúne un rico mosaico de reflexiones, actualizaciones y logros de toda nuestra
comunidad internacional.
Nuestros colaboradores exploran profundos conceptos técnicos y filosóficos: reevalúan la
naturaleza de la fuerza, analizan el conflicto tanto desde una perspectiva marcial como humana,
y examinan el concepto japonés del reajuste constante. Viajamos desde Praga, donde un instructor
cubano ilustra cómo nuestro arte trasciende las fronteras culturales, hasta Perú, donde la
repetición meditativa de la práctica del Jo disuelve el ego.
También analizamos de cerca la dinámica del propio dojo: cómo los estudiantes avanzados pueden
hablar menos para ayudar más, el papel del autoafán diario para superar la complacencia, y la
síntesis más profunda entre la capacidad de combate y la no confrontación. Junto a estas
reflexiones, presentamos obras creativas más ligeras como el cómic Aikido Animals, una
conmovedora actualización sobre cómo el Aikido apoya la salud mental y física en medio de las
dificultades de la guerra en Ucrania, y el inspirador viaje de la creación de un nuevo dojo en
Venezuela. Finalmente, celebramos el crecimiento de nuestra familia global al dar la bienvenida
a nuevos dojos miembros provisionales de Colombia y Venezuela, y al honrar a los practicantes
de EE. UU., Venezuela, Argentina y Ucrania que recientemente recibieron promociones avanzadas
de cinturón negro.
Esta publicación sirve como un foro abierto donde los aikidokas de todo el mundo se unen para
relatar sus viajes, debatir conceptos y articular puntos de vista únicos. Aunque la distancia
nos mantenga alejados de un tatami común, estas páginas acortan distancias, permitiéndonos
intercambiar descubrimientos y encender la pasión de los demás. Esperamos que estas ideas
alimenten su dedicación y los acerquen más a la comunidad internacional de Shin Kaze. Los
invitamos a escribir sobre su propio camino; sus historias son el hilo vital que ayuda a mantener
conectada a nuestra familia global de Aikido.
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Art. 2
La fuerza: una revisión necesaria
Por Leandro Ernesto Obligado
Dojo-cho, Santiago del Estero Aikikai, Argentina
"La fuerza o la no fuerza, esa es la cuestión."
¿Qué es la fuerza?
En física, la fuerza se define como toda interacción capaz de modificar el estado de movimiento de un cuerpo o producir una deformación.
Desde la biomecánica, la fuerza puede entenderse como la capacidad de generar tensión muscular para producir, controlar o resistir una acción.
En fisiología, la fuerza puede definirse como la capacidad del sistema neuromuscular para generar tensión y producir trabajo mecánico.
Hasta aquí las definiciones parecen bastante claras.
La fuerza está presente en el cuerpo humano.
La fuerza está presente en toda acción física.
La fuerza forma parte de nuestra relación con el mundo.
La fuerza y la salud
Curiosamente, mientras en algunos ámbitos marciales la fuerza suele observarse con cierta desconfianza, la ciencia actual la considera una de las capacidades físicas más importantes para la salud.
La pérdida progresiva de fuerza se asocia con un mayor riesgo de caídas, fracturas, pérdida de independencia y mortalidad.
También sabemos que el entrenamiento de fuerza contribuye a preservar funciones cognitivas como la memoria y forma parte de las estrategias recomendadas para disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
Por supuesto, el objetivo del Aikido no es desarrollar fuerza muscular por sí misma.
Pero estos conocimientos nos recuerdan que la fuerza forma parte de nosotros durante toda la vida.
La fuerza y el aprendizaje
Todo aprendizaje comienza con recursos limitados.
Cuando un niño aprende a comer, utiliza las manos antes de dominar los cubiertos. Se ensucia, aprieta demasiado, derrama y experimenta. Nadie pensaría en entregarle cubiertos finos antes de que descubra por sí mismo cómo alimentarse.
Quizás con la fuerza ocurra algo parecido.
Cuando un principiante llega al dojo, intenta resolver los problemas que plantea una técnica con los recursos que posee. Utiliza los brazos, tensa el cuerpo, empuja, tira y busca resultados a través del esfuerzo.
Simplemente porque ese es el punto de partida de su aprendizaje.
La fuerza aparece entonces como uno de los primeros recursos disponibles para ejecutar una técnica.
La fuerza y la práctica
Resulta llamativo que, en algunas conversaciones sobre Aikido, la fuerza ocupe un lugar incómodo.
La historia de nuestro arte muestra algo diferente.
Durante generaciones, los practicantes dedicaron incontables horas a la práctica y al bukiwaza.
No se trataba solamente de aprender técnicas.
También desarrollaban cuerpos fuertes, resistentes y funcionales.
La fuerza no parecía ser un problema.
Formaba parte natural del entrenamiento.
Quizás la pregunta nunca fue si la fuerza debía existir o no dentro de la práctica.
La fuerza ya estaba allí.
La verdadera cuestión parece ser qué hacemos con ella.
Con los años de práctica algo cambia.
El practicante comienza a conocer mejor su cuerpo, sus apoyos, su equilibrio y la forma en que transmite las fuerzas a través de su estructura corporal.
Pies, piernas, caderas, tronco, brazos, mirada y respiración comienzan a alinearse e integrarse en una misma acción.
La integración de la cadena cinética permite que segmentos corporales que antes actuaban de manera aislada comiencen a funcionar como una unidad.
Desde una perspectiva física y biomecánica, esto no necesariamente implica una disminución de la fuerza.
Por el contrario, muchas veces permite transmitirla de manera más eficiente.
Lo que cambia no es solamente la cantidad de fuerza utilizada, sino la manera en que esta se organiza y se expresa.
La fuerza y la no fuerza
Hasta aquí hemos definido la fuerza desde la física, la biomecánica y la fisiología.
La fuerza está presente en el desplazamiento.
La fuerza está presente en el desequilibrio.
La fuerza está presente en la proyección.
Cuando observamos a un maestro avanzado solemos decir que no hace fuerza.
Sin embargo, aquello que observamos parece difícil de explicar únicamente en términos de fuerza.
¿Será la no fuerza el epílogo de un largo camino de práctica que comenzó, como tantos otros, haciendo fuerza?
Conclusión
Después de todo, cuando observamos a un gran maestro y decimos que no hace fuerza, ¿qué estamos viendo realmente?
La fuerza está presente en el principiante.
La fuerza está presente en el practicante experimentado.
La fuerza está presente en el maestro.
Lo que cambia es la manera de organizarla, transmitirla y expresarla.
Y si la fuerza está presente en toda interacción física, ¿qué entendemos por no fuerza?
Esa sigue siendo la cuestión.
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Art. 3
La realidad del conflicto
Por: Luis Suárez
Venezuela Aikido Kokyu Ho Dojo, Maracay, Venezuela
Nota del autor
Lo que a continuación se describe no constituye un postulado filosófico o una premisa absoluta, la cual pretenda imponer cambios en el pensamiento común respecto al conflicto. Menos aspira establecer una progresión teórica, cuyos planteamientos se funden en figuras doctrinarias o de relevancia académica, a objeto de lograr alguna comprobación argumentativa. Más lejos aún, no desea estatuir un dogma irreductible que deba creerse ciegamente.
Dicho esto, el relato que de seguida se expone obedece llanamente a la capacidad de percepción propia, bajo el marco esencial del Aikido, su espectro de tangibilidad desarrollado dentro del Dojo y mis vivencias personales. Es simplemente una opinión particular, sustentada en mis experiencias someras alrededor del Budo y mi actividad profesional como abogado.
A través de esas vivencias he podido entender que el litigar, luchar, debatir, confrontar y, en definitiva, conflictuar, debe percibirse como una acción normal dentro de la actividad humana, necesaria para su evolución, producto de la convivencia y cuya recurrencia en el tiempo está garantizada inexorablemente. Por ello, atender a las herramientas dirimentes como las que proponen el Derecho o el Aikido, es un ejercicio que resulta indispensable para sosegar la ebullición que de la pugna dimana, alejarnos de la violencia primitiva y acercarnos más hacia la civilidad sostenible.
De acuerdo con el Diccionario de la RAE, la palabra conflicto guarda las siguientes acepciones:
CONFLICTO, Del latín conflictus.
Combate, lucha, pelea. Usado también en sentido figurado.
Enfrentamiento armado.
Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.
Problema, cuestión, materia de discusión. Conflicto de competencia, de jurisdicción.
Psicología. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos.
Desusado. Momento en que la batalla es más dura y violenta.
De entrada, claramente la palabra conflicto involucra un aspecto negativo aparente, que distorsiona el actuar del sujeto sometido a su interacción. Puede configurar un orden individual o congregar una pluralidad de entes, cuyo escenario ofrece un ambiente de hostilidad o amenaza.
Cuando nos enfocamos en su origen, el conflicto emerge en un estado de adversidad que tiene su génesis en una configuración indudablemente humana, es decir, el hombre gesta su aparición y congrega en su propósito aspiraciones y deseos pertenecientes a su esfera, siendo antagónico a cualquier estadio que forme parte de un ámbito proveniente de la naturaleza. Dentro de la escena del reino animal, por ejemplo, el término conflicto no cabe, ya que en su estructura las figuras que interactúan ocupan un espacio delimitado y poseen un rol específico.
De esta manera, pues, predador y presa compaginan incuestionablemente, distinguiéndose uno del otro no sólo en su morfología, fortaleza o condición evolutivo, sino también por el lugar que ocupan dentro de su propio ambiente, resultando insustituibles, en perfecta armonía entre ellos. Al ser cazada la presa no refleja, pero se, un estado de conflicto, simplemente gestiona en su lugar las alternativas que le son dadas en función a su rol natural y al espacio que ocupa dentro de una larga cadena: huir o dejarse acabar. Por su parte, el predador materializa su función al saciar con la caza su necesidad de hambre, pero no excede su capacidad para acaparar alimento, más allá de su propia necesidad. Resulta ser su función orgánica común, por lo que la interacción con su presa se limita únicamente a satisfacer aspectos que le son inmanentes.
De esta forma, debe considerarse una equivocación utilizar el término conflicto para describir la interacción de sujetos arriba mencionada, ya que el orden de armonía natural preestablecido impera frente a cualquier otra posibilidad. Referir lo contrario, a no dudarlo, sería aseverar que la ya comentada presa, de condición herbívora, por ejemplo, al comer una planta (otro ser vivo que integra un ecosistema) entraría en un espacio de conflicto inminente cada vez que pretenda saciar sus necesidades alimenticias, circunstancias que no se configuraría en el pensamiento común de manera inmediata.
Siendo así, podemos estatuir que el conflicto se erige en un contexto únicamente y exclusivamente humano, el cual conlleva implícito el libre albedrío, el raciocinio y la cognición, produciendo diversas motivaciones para enervar su existencia, se tenga o no una camisa de justificación clara para ello. Debe concluirse que el conflicto constituye un evento asociado al ser humano y su resolución conlleva claramente un postulado que le es propio.
Atendiendo a tal aseveración, el conflicto prolonga su existencia en la medida en que el hombre procure su aparición, desvaneciendo su esencia cuando éste aleja de sí mismo sus alteraciones. Resulta un poco contradictorio asimilar la idea de una cotidianidad sin conflictos, empero al comprender que la naturaleza humana es la que genera su etiología, simplifica la posibilidad de ubicar las soluciones aparentes para atender desavenencia alguna. Así como el arte, guardando claramente las distancias al respecto, el conflicto deviene de una expresión humana y sus manifestaciones son diversas, por ende las formas o maneras de atenderle son variadas igualmente.
Ya expuesta la premisa anterior, que en síntesis denota que el conflicto es producto del hombre, corresponde atender los estadios de su configuración y ahondar en su entendimiento.
De tal manera, tenemos que la fatalidad o el orden perentorio se erigen como las consecuencias determinadas para el conflicto, configurando tres estructuras de captación para ello: la propia, la ajena o la común. Empero, en todos esos escenarios el conflicto tiene un elemento inherente: el interés del hombre para que prospere y se permanezca en el tiempo.
En primera instancia, cuando el conflicto se manifiesta en una perturbación del propio ser, cuando posee un fuero interno, su aparición se estructura a partir de situaciones gestionadas por el mismo sujeto. En estas condiciones, vale decir, frente a escenarios desfavorables de condición endógena, las fórmulas para relevar el conflicto se encuentran en la oportunidad que posee el sujeto para propiciar un espectro de evolución o crecimiento. Así, la adversidad, la depresión, la opacidad emotiva, la frustración, la ansiedad, los prejuicios, entre otros, se erigen como elementos catalizadores del conflicto interno, cuya aparición da cabida a la posibilidad de enervar la voluntad del hombre para superarles.
Por ejemplo, la visión del ukemi para un practicante nuevo varía significativamente dependiendo de la edad con que se afronte. Mientras que para el practicante incipiente más joven el ukemi podría erigirse como un reto afable, colocando a prueba sus habilidades corporales, en contraste para un estudiante de mayor edad el ukemi constituye fuente de ciertos temores, cuyo sustrato se tiene en la ocurrencia de lesiones o daños que le afecten en su cotidianidad, limitando así posiblemente su movilidad. En este último de los casos, el conflicto deviene del mismo individuo que afronta la novedosa circunstancia, siendo que la ecuación de perturbación que se produce tiene su solución en esencia propia. Basta con que el individuo asuma la naturaleza real del ukemi (integración en la caída), entienda que el proceso de aprendizaje del ukemi es lento y concreto, refleje que el ukemi tiene como propósito proteger y no dañar; en definitiva, que el sujeto se asuma la dificultad que él mismo propició, elevando un estado de armonía como lo refleja el Aikido verdaderamente. De esta forma, al disipar esos elementos de la perturbación propia, el conflicto muta en la posibilidad de evolución o crecimiento, deja de ser un enemigo interno. Desaparece el conflicto.
En cuanto al segundo de los escenarios, el ajeno, el conflicto surge desde un reflejo impuesto por otro sujeto, quien aspira de forma negativa opacar la energía que proviene de otro. Bajo este estadio unidireccional, el individuo sobre quien recae el conflicto tiene la compleja tarea de inhibirlo, de no involucrarse.
Frente a esa circunstancia, la conducta debe ser direccionada a evitar formar parte del conflicto que se le proyecta. No se trata de repeler o estatuirse como una víctima, menos considerarse un adversario, es fluir con el avance de la energía opuesta hasta propiciar un espectro de quietud. ¿Cómo lograrlo? Haciendo Musubi, es decir, integrarse a la conducta negativa, sin necesidad de aportar una fuerza de igual o mayor magnitud. Se despeja el enfoque asociado a someter o confrontar, se propone transformar la antagónica energía que se proyecta, canalizando la condición de pugna hacia un nuevo orden de equilibrio. Supone elevar el conflicto a un espectro reflexivo, con lo cual se anulan principios elementales (toda acción, genera una reacción) que pudieran alimentar la beligerancia.
La idea fundamental asociada a este estadio, desde la perspectiva de la artes marciales, estaría fundada en limitar el actuar del sujeto adverso, en vez de ponerlo a volar con un nage. Si alguien te empuja, no hay que resistirse ni esquivar, tan solo entrar dentro del ataque para disipar (Irimi). No hay oposición, ni bloqueo. Solo adaptación total desde la estructura.
Por último, tenemos el episodio que ofrece el conflicto con un componente común. Los sujetos que conforman la contienda tratan de imponer, con seria vehemencia, su poder tomando a la fuerza o a través de ella los objetivos que se proponen o pautan. Dejan de lado cualquier esfuerzo consciente o racional, para dar cabida a conductas más emocionales y sesgadas. Se pasa a formar parte del conflicto como elemento activo, señalando hacia una conclusión fatídica.
En este punto, aun cuando en apariencia se pudiera concebir un lado victorioso, la realidad del formato lleva implícita profusas heridas que no discriminan a ninguna de las partes. La vinculación tan honda con el choque de los intereses y su imposición, abre la puerta a daños recíprocos cuya superación no se obtiene tan inmediatamente. Incluso pudiera tenerse en un abyecto ciclo, en donde la venganza asidua se pudiera tener como protagonista. La comunidad del conflicto en este punto gestiona la medición de fuerzas, desvaneciendo las igualdades y sobreponiendo el ánimo al choque directo. Se actúa bajo la premisa de la "Ley del más fuerte", como una interpretación cierta del orden natural de las cosas. Nada más alejado de lo que la naturaleza, como ya se dijo, en esencia representa verdaderamente, es decir, una correlación de entes dispuestos en un entorno con un propósito definido, con una finalidad ya catalogada. Bajo la visión conceptual del Aikido esta fórmula sería la menos adecuada, ya que se aparta de su esencia fundamental como arte marcial, esto es restablecer el orden natural del universo perturbado por el conflicto.
El mundo o nuestra cotidianidad no debe o puede desarrollarse sin el conflicto. Es claro que la pluralidad de visiones, creencias, postulados o principios hacen que existan divergencias claras entre los sujetos que integran cualquier comunidad. Sin embargo, bajo la integración del Aikido podremos abordar el conflicto con una visión muy diferente, más abierta, menos personal, más racional, estructurada, con verdadero equilibrio.
El Aikido no propone un conjunto de técnicas para luchar contra un enemigo o derrotarlo. Señala el camino para reconciliar al mundo y formar una familia humana. Cada encuentro, sea en el tatami o en la vida, es una oportunidad para transformar el conflicto en conexión, la fuerza en armonía, y el "YO" en "NOSOTROS". Al practicar, no solo aprendes a defenderte, sino a comprender que la verdadera victoria es la que no deja perdedores.
"Con bastante frecuencia, practicantes con poca experiencia critican la suavidad de los movimientos del Aikido, asimilándolos con una danza. De hecho, ellos ven reflejo de sus propias concepciones acerca de la vía marcial. Las imágenes estereotipadas del conflicto y la lucha domina sus mentes. Para ellos, fuerza es sinónimo de choque y sólo reconocen las formas de ataque más simples. ¿Choca la luna contra la Tierra? ¿Desafía la Tierra a Marte o Júpiter? Sus prejuicios bloquean la aceptación de la verdad. Su hostilidad bloquea el desarrollo del poder verdadero." (Saotome Mitsugi. Aikido o La armonía de la Naturaleza. Pág. 163)
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Art. 4
Práctica de Aikido en el Viejo Continente
Por Leonel Sánchez Sotolongo Fukushidoin
Dojo-cho Kan Sho Ryu Dojo, Cuba
Por cuestiones laborales tuve la oportunidad de viajar nuevamente a Europa. En esta ocasión,
el destino fue Praga, República Checa, una ciudad encantadora que cautiva por su historia,
su arquitectura y el ambiente que se respira en cada una de sus calles.
Como es costumbre en cada viaje, lo primero que entra en mi equipaje es el keikogi. Siempre
llevo la ilusión de encontrar un dojo donde practicar Aikido, convencido de que esta disciplina
trasciende fronteras e idiomas. En esta oportunidad, gracias a las nuevas tecnologías que
facilitan la comunicación, pude establecer contacto con Ales Hruska Sensei, Dojo-cho del Dojo
Aikido v Centru, quien muy amablemente me invitó a participar en sus clases.
Después de un largo recorrido de 31 horas desde Cuba y con apenas cuatro horas de descanso,
asistí a mi primera práctica. Desde el primer momento fui recibido con gran cordialidad por
el Sensei Ales y por todos los integrantes del dojo, quienes me hicieron sentir como en casa.
La práctica fue intensa, dinámica y ejecutada con gran precisión técnica. Más allá de las
diferencias culturales o del idioma, una vez que se inicia la clase, el lenguaje del Aikido
se vuelve universal. Cada saludo, cada técnica y cada caída reflejan los mismos principios
de respeto, armonía y mejora continua que compartimos los aikidokas alrededor del mundo.
Durante mi estancia en Praga también tuve la oportunidad de entrenar en el Sekai Dojo dirigido
por Otakar Horejš Sensei, 5to Dan Aikikai, que sigue el legado de Hiroshi Tada Sensei. Esta experiencia
me permitió conocer otra comunidad de practicantes y apreciar diferentes matices en la enseñanza,
siempre manteniendo la esencia del Aikido. Fue enriquecedor comprobar cómo cada dojo conserva su
identidad sin perder los principios fundamentales de este arte.
Estas experiencias reafirman que viajar con el uniforme en la maleta siempre vale la pena. Cada
dojo visitado representa una oportunidad para aprender nuevas perspectivas técnicas, fortalecer
la práctica y, sobre todo, construir lazos de amistad con personas que comparten la misma pasión.
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Art. 5
El Jo y el olvido de sí
Por Juan Carlos Delgado
Dojo-cho, Dojo Himawari - Lima, Perú
Las imágenes que comparto aquí forman parte de Yo solo hago historietas – Vol. II,
una obra que publiqué en 2017 a través de mi editorial, Mágica Ediciones, que reunía historias breves
relacionadas con la búsqueda mística y la experiencia interior.
En este caso, quise explorar una sensación que he encontrado en la práctica con el Jo y que quizá otros
practicantes también reconozcan: esos momentos en los que uno parece olvidarse un poco de sí mismo.
A través de la repetición, el movimiento, la respiración y la atención, algo cambia. Por instantes, disminuye
el ruido interno y dejamos de estar tan pendientes de nosotros mismos. El cuerpo se mueve, la práctica continúa,
y aparece una sensación difícil de describir: como si uno estuviera plenamente presente y, al mismo tiempo,
un poco ausente de esa idea cotidiana del "yo".
No pretendo ofrecer una explicación, sino compartir una impresión nacida de la práctica. Quizás algunos se vean
reflejados en ella; quizás otros la interpreten de manera distinta. En todo caso, espero que estas ilustraciones
puedan servir como una pequeña invitación a observar el entrenamiento también desde ese espacio más íntimo y
silencioso que, a veces, aparece en el camino del Aikido.
Un cordial saludo desde Lima, Perú.
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Art. 6
Hablar menos - ayudar más
Por Ralph Legnini Shidoin
Dojo-cho Art of Peace Aikido, Stone Ridge, NY
Recientemente tuve la oportunidad de enseñar y participar en el Seminario Conmemorativo de Kanai Sensei 2026.
Fue un fin de semana maravilloso, y fue genial reencontrarse con viejos amigos y, al mismo tiempo, hacer amistades nuevas.
Hubo algo en particular que se quedó grabado en mi mente al terminar el evento. Durante una de las clases, me emparejé con un estudiante de grado kyu. La técnica que practicábamos era Ryotedori Tenchinage.
Sin embargo, hay un detalle—he notado con mucha frecuencia que los estudiantes avanzados suelen bombardear a los demás con un exceso de instrucciones cuando entrenan juntos. En la mayoría de los casos tienen buena intención, pero para un practicante con menos experiencia puede resultar abrumador y simplemente demasiada información para procesar. Además, esto suele transformarse en largas charlas. A veces, el estudiante veterano empieza a corregir de inmediato, incluso durante o justo después de la primera repetición.
Como músico, sé perfectamente que uno no aprende a tocar un instrumento escuchando a un profesor hablar sobre todo lo que debería estar haciendo. Se aprende, principalmente, a través de la repetición—tocando la canción, el riff, la escala o la progresión de acordes una y otra vez. Tampoco ayuda detener a alguien en mitad de una melodía, incluso si no la está tocando a la perfección. Necesitan sentir el flujo del conjunto, experimentar esa sensación y luego volver a empezar.
En el Aikido siento que cuantas más repeticiones pueda hacer tu compañero durante los pocos minutos que comparten una técnica en particular, mejor será para él. Si pasas uno o dos minutos hablando, lo haces a expensas de una docena de repeticiones que tu compañero podría haber aprovechado en su lugar.
Por otro lado, cuanto más preciso, enfocado, fluido y exacto sea tu ukemi, más le permitirá a tu compañero sentir la verdadera trayectoria de la técnica que está ejecutando. Levantarse rápido y volver a atacar mantiene la concentración del practicante y evita que piense demasiado.
Así que, en el seminario, me emparejé con este talentoso estudiante kyu y no le dije nada durante los primeros cinco minutos aproximadamente. Solo después de obtener una visión clara de su comprensión actual y de su ejecución de la técnica, le señalé un detalle específico. Le comenté que en Ryotedori Tenchinage, aunque visualmente parezca a veces que los brazos de nage se extienden hacia los lados como las alas de un avión, no debe ser así. Uno tiene que girar su centro hacia el interior mientras desliza ese movimiento inicial hacia adelante, manteniendo ambas manos justo frente a su propio centro a medida que una mano sube y la otra baja a lo largo de esa línea central.
Solo le señalé ese aspecto y se lo mostré una vez. Casi de inmediato, fue capaz de ajustar lo que estaba haciendo para adoptar esa corrección. Fue algo simple y claro para él—además de que ya llevaba cinco minutos viéndome y sintiéndome hacer exactamente eso cada vez que yo era nage.
Practicamos durante unos minutos más, hasta que sentí que se encontraba totalmente cómodo incorporando este ajuste.
Luego, cuando supe que ya lo dominaba, le di el siguiente paso: a medida que una mano desciende y la otra asciende en la línea central, provocando que uke empiece a perder el equilibrio y quede listo para caer, no plantes los pies, te inclines, te tuerzas o sobreextiendas los brazos para completar la proyección. En su lugar, crea un ángulo diagonal pronunciado a través de la espalda de uke, liderando con el pie delantero (dando un paso tras el deslizamiento inicial), y mueve todo tu cuerpo a lo largo de ese ángulo. Esto hará que uke sienta la proyección como una corriente de resaca que le barre los pies, porque es el movimiento de tu centro el que hace el trabajo y no tus brazos. A lo largo de todo el movimiento, nage se mantiene estable y restablece su hanmi al completar la proyección.
Le mostré el poder que se puede generar de esa manera aplicándole la técnica una sola vez.
Y él pudo incorporar ese cambio casi de forma inmediata también. Significó un mayor movimiento en la parte inferior del cuerpo y mucho menos en la superior.
Poco después, nuestro tiempo de práctica en pareja llegó a su fin.
Al finalizar la clase, me buscó y me dijo: “Guau, estoy sorprendido con lo que hizo y tenía que decírselo. Esperó a entrenar conmigo un buen rato antes de decir una sola palabra, y luego me mostró de forma simple y clara una sola cosa para corregir el inicio de la técnica—y fui capaz de hacerlo. Me dio tiempo para incorporarla y, unos minutos más tarde, me enseñó qué hacer mejor para el final de la técnica—y pude hacerlo también. Reestructuró toda mi técnica de forma incremental, con muy pocas palabras y de una manera que pude entender y ejecutar claramente. ¡Muchas gracias!”.
Ese comentario verdaderamente me alegró el día.
La sencillez y la minimización de las palabras al practicar con otros es casi siempre lo mejor para ellos. Más repeticiones, menos charla y ofrecer un excelente ukemi. Y cuando decidas decir algo, haz la corrección *después* de concluir que tu compañero de práctica realmente tendrá el tiempo suficiente para incorporarla dentro de los pocos minutos que compartan emparejados.
Cuando seas el estudiante veterano de la pareja, ¡haz que ese fragmento de tiempo se trate de ellos y no de ti! Y si lo están haciendo bien, házselos saber. Significa mucho y hace maravillas por su confianza.
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Art. 7
La readaptación constante como esencia del ser japonés
Por Rafael Pacheco Shidoin
Dojo-cho Venezuela Aikido Kokyu Ho Dojo, Maracay, Venezuela
Cuando Kakuzo Okakura escribió que "el arte de la vida consiste en una constante readaptación a nuestro entorno", no formulaba una teoría abstracta, sino que destilaba siglos de sabiduría práctica del pueblo japonés. Para el japonés tradicional, esta readaptación no es un esfuerzo consciente, sino un instinto cultural tan natural como el respirar.
Desde tiempos inmemoriales, la geografía del archipiélago —terremotos, tifones, volcanes— enseñó a sus habitantes que la resistencia rígida es derrota segura, mientras que la flexibilidad es supervivencia. El japonés tradicional aprendió a doblegarse sin quebrarse, a reconstruir lo destruido no como copia exacta, sino como oportunidad de mejorar. Esta es la razón por la que los santuarios de Ise se desmontan y reconstruyen cada veinte años: no es mera tradición, es una afirmación de que la permanencia verdadera no está en los materiales, sino en el espíritu que se transmite y readapta.
Esta forma de ser se manifiesta en cada gesto cotidiano:
- En la ceremonia del té, el anfitrión ajusta cada movimiento a la estación, a la luz, al estado de ánimo del invitado. No hay dos encuentros iguales; cada uno es una readaptación única al momento presente. El té no se sirve igual en verano que en invierno, no se prepara igual para un anciano que para un joven.
- En la estética wabi-sabi, el japonés tradicional encuentra belleza no en lo perfecto e inalterable, sino en lo que cambia, se oxida, se agrieta o se desgasta. La imperfección no es un defecto que ocultar, sino una huella del paso del tiempo que invita a una nueva mirada.
- En las artes marciales, el principio de ju (la suavidad que vence a la fuerza) enseña que la verdadera fortaleza está en ceder para redirigir, en adaptarse al movimiento del oponente en lugar de oponer resistencia frontal.
Pero quizás donde esta readaptación se expresa con mayor profundidad es en la relación con lo extranjero. A lo largo de su historia, Japón supo absorber influencias externas —China, Corea, más tarde Occidente— no como imitación servil, sino como digestión creativa. El japonés tradicional no rechaza lo nuevo ni lo idolatra: lo transforma. Lo viste con su propia sensibilidad, lo hace suyo y, al hacerlo, lo reinventa. El budismo llegó de la India vía China y se convirtió en algo profundamente japonés; la escritura china dio origen a los silabarios únicos del japonés; la técnica occidental se fusionó con la artesanía local para crear objetos sin parangón.
Esta capacidad de readaptación constante no significa pérdida de identidad, sino todo lo contrario. El japonés tradicional sabe que la esencia no se defiende petrificándola, sino encarnándola en cada nueva circunstancia. Como el bambú, que se mece con el viento pero mantiene sus raíces firmes y su nodo interior inconfundible.
En la vida diaria, esta filosofía se traduce en una atención plena al momento presente, en la cortesía que se modula según el interlocutor, en la capacidad de encontrar lo sublime en lo humilde. No es una doctrina que se estudie, sino un ritmo que se respira desde la infancia en los gestos de la abuela al preparar el té, en la forma de inclinarse al saludar, en el silencio que acompaña a la palabra justa.
Okakura, formado en dos mundos, supo nombrar con claridad occidental lo que su pueblo vivía desde la noche de los tiempos. Al decir que el arte de la vida es readaptación constante, no hizo sino traducir a palabras universales el latido más íntimo de la cultura japonesa: aquel que entiende que vivir es fluir, y que la verdadera tradición no es repetir el pasado, sino re-crearlo en cada instante. |
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Art. 8
Art. 9
Rincón del Libro: Aikido Técnico
Por Mitsunari Kanai Shihan, 8vo Dan
Instructor Jefe de New England Aikikai (1966-2004)
Nota del editor: Nuestra serie "El Rincón del Libro" presenta selecciones de obras que informan y enriquecen nuestra práctica.
Este número presenta la Parte 1 del Capítulo 6, el capítulo final de "Aikido Técnico" de Mitsunari Kanai Shihan.
CAPÍTULO 6 - CONCLUSIÓN: DESARROLLAR OJOS PARA DIFERENCIAR LA VERDAD DE LA FALSEDAD - (Parte 1)
El Aikido es...
En el núcleo de la práctica del Aikido, más que cualquier otra cosa, se encuentra un entrenamiento arduo y
una disciplina continuos del cuerpo y la mente con el fin de desarrollar sabiduría. En caso de una confrontación,
debe evitarse a toda costa el comportamiento puramente bestial destinado únicamente a protegerse a uno mismo y
lesionar al oponente. Desarrollar la determinación de resolver una situación de confrontación con
omnisciencia y omnipotencia (es decir, utilizando no meramente la técnica sino aplicando la totalidad de
las habilidades y sabiduría de uno) es BUGOKORO (el espíritu/mente del Budo). Uno debe darse cuenta de que el Aikido no es
ni más ni menos que la expresión y la encarnación de este Bugokoro.
YAMATOGOKORO es lo que promueve el Aikido
Debido a que el Aikido incluye los elementos de BUGI (técnicas de combate), es inevitable que, en ocasiones,
el practicante de Aikido deba enfrentarse a la posibilidad y la realidad de circunstancias de confrontación.
Si uno indaga seria y continuamente en la realidad de encontrarse cara a cara con un oponente en una situación
de enfrentamiento definitivo donde está en juego la propia existencia, es decir, donde
la supervivencia de uno significa la derrota del oponente o viceversa, y si uno reconociera plena y abiertamente
la interrelación entre uno mismo y el oponente, esto lo llevaría a descubrir las técnicas de combate más lógicas
y eficientes.
No deja de ser cierto, sin embargo, por paradójico que parezca, que al perseguir la perfección de este principio,
uno llegará finalmente a un estado armonioso, nacido de la percepción de que no importa cuán fuerte sea uno,
no puede seguir existiendo si intenta luchar contra toda la existencia. Este es el "Camino" (o proceso) para
alcanzar la armonía que promueve el Aikido.
Se debe tener en cuenta, no obstante, al intentar comprender o alcanzar el principio de la armonía,
que sin pasar por el proceso de transformación interna que comienza en el estado de confrontación y solo después
de atravesar un proceso crítico que finalmente llega al estado de no confrontación, no puede haber Budo.
En condiciones normales, los seres vivos viven en grupos, no solos. Una característica básica de la existencia
social es el desarrollo de descripciones relativas o comparaciones, por ejemplo, fuerte frente a débil.
Cada ser intenta utilizar sus cualidades individuales para obtener la mejor ventaja a la luz de sus
fortalezas y debilidades relativas. El proceso que finalmente condujo al Budo comenzó con los esfuerzos
por compensar la debilidad mediante el desarrollo de cualidades específicas (por ejemplo, velocidad, fuerza,
tamaño o facilidad en el uso de armas). Por lo tanto, bajo condiciones normales, vivir en el mundo conduce
a veces a situaciones de confrontación, y el desarrollo de técnicas cada vez más efectivas para afrontar
tales confrontaciones lleva finalmente a darse cuenta de que siempre hay alguien o algo más grande o más fuerte
que uno mismo. Al final, uno se da cuenta de que la defensa más efectiva es fusionarse y convertirse en parte
del oponente. Así es como el principio de confrontación evoluciona hacia el principio de no confrontación.
Yamatogokoro es la idea de que la razón para desarrollar las artes marciales es proteger a aquellos que son
incapaces de protegerse a sí mismos de los agresores. El defensor de esta filosofía se consagra
al desarrollo del Budo con el fin de proteger la seguridad de las personas pacíficas frente a la victoria de
la crueldad y la violencia. Esta idea está en el corazón del Aikido.
Debe entenderse que el Aikido incluye una filosofía e ideas que van más allá de las artes marciales
definidas como la práctica de técnicas de combate. Por lo tanto, las artes marciales están incluidas dentro
del Aikido, pero el Aikido va más allá de las artes marciales. El Aikido defiende la idea de que el Budo,
el principio de confrontación y el principio de no confrontación pueden sintetizarse sin comprometer
ninguna de sus esencias fundamentales. Sin embargo, es triste notar que gran parte de lo que se llama
práctica ha comprometido estos elementos. Lo que sigue es una descripción técnica de los principios físicos
que deben guiar la verdadera práctica del Aikido si se quiere lograr la realización total, y no parcial, de este arte.
CAPÍTULO 6 - CONCLUSIÓN: DESARROLLAR OJOS PARA DIFERENCIAR LA VERDAD DE LA FALSEDAD - (Parte 2)
Conclusión
Creo firmemente que vale la pena admirar, apreciar y alabar la belleza del movimiento del Aikido
y la hermosa estabilidad armonizada producida por sus técnicas avanzadas y habilidades altamente entrenadas.
Debido a que luce hermoso ante los ojos de los espectadores y posee un lado artístico a través del cual
una persona puede mostrar su propia filosofía, el Aikido ha ganado un amplio reconocimiento y se ha
difundido extensamente en la sociedad.
Debido a la característica única del Aikido de que sus técnicas evitan la confrontación y crean unidad
y armonía, el Aikido ha sido aceptado por el mundo y alabado por muchas personas como el hermoso Budo
del Wa (el arte marcial de la armonía). También hay personas que, como si respondieran a una demanda social,
van tan lejos como para pensar y buscar el Aikido basándose en la visión de que la belleza técnica del Aikido
es la esencia misma del Aikido.
Aunque el movimiento del Aikido luce muy hermoso ante los ojos, uno no debe perder de vista su verdadera esencia.
Tendemos a dejarnos atrapar por su belleza. Pero debido a que estamos demasiado apegados a esta belleza, tendemos
a perder la esencia del Aikido y la dirección que debería tomar su práctica. Deseo que la gente sepa que la belleza
del Aikido como forma, la cual aflora externamente, es solo un subproducto de su efectividad práctica para lidiar
con las relaciones de combate de ataque y defensa que surgen inevitablemente en nuestro sistema social actual.
La razón por la cual busco la practicidad en lugar de la belleza en el Aikido es que quiero observar la
esencia de su sustancia fundamental correctamente, incluso cuando esta se manifiesta en lo hermoso que es. He
dedicado mi vida entera y una enorme cantidad de energía para no dejar de reconocer el Camino del Aikido.
Lo he estado haciendo únicamente para esto.
Si uno puede mirar con firmeza y pureza la esencia del Budo, reconocerá sin falta que el Aikido no es un tipo de
deporte vistoso. Deseo que la gente no olvide que mirar fijamente al Aikido a través de los ojos del Budo, el cual
se basa en el principio de que la sustancia racional y práctica de una cosa es su aspecto más hermoso, es de
crítica importancia al aprender Aikido, y comprende la mayor parte de sus prácticas.
Aikido Técnico (Technical Aikido) © Mitsunari Kanai 1994-96
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Comic10
Cómics - Animales de Aikido: El Torpe
Por Jutta Bossert
El Torpe
Duele ver sus caídas rígidas y angulosas.
Pero hay que admirar su determinación
mientras lo intenta una y otra vez, y otra vez.
© Jutta Bossert - Usado con permiso.
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Art. 11
Desafíate
Por Michael Aloia
Dojo-cho Asahikan Dojo, Collegeville, PA
Desafía dónde estás…
Desafía lo que sabes…
Desafía lo que no sabes…
Desafía quién eres…
La complacencia suele ser un detrimento mayor para nuestros esfuerzos por alcanzar el éxito que los obstáculos que a menudo nos aguardan en el camino. La mayoría de los obstáculos se superan con el tiempo mediante la conciencia, la diligencia, la determinación y la destreza. Sin embargo, todos corremos el riesgo de acomodarnos en un momento u otro. Estar cómodo, no obstante, no es algo malo de por sí. El confort aporta ciertos beneficios, ya que todos deseamos desempeñarnos en nuestras funciones de manera eficaz y eficiente, y se requiere un nivel de comodidad para alcanzar dicho estado. La confianza se establece dentro de ciertas zonas de confort.
Sin embargo, volverse demasiado cómodo podría resultar en una falta de enfoque y de progreso, en estándares más bajos y en resistencia al cambio, disminuyendo así las expectativas sobre nosotros mismos y sobre los demás, y simplemente dando las cosas por sentadas. Aquí es donde pueden surgir los problemas. A menudo empezamos a pasar por alto lo obvio. Nuestra atención al detalle se ve comprometida. La rutina se convierte en la norma. Los esfuerzos comienzan a disminuir a medida que inventamos excusas para encubrir nuestra falta de crecimiento. Perdemos nuestro temple. Y es ese temple el que nos mantiene desafiados, el que nos hace aspirar a más y el que nos permite crecer como individuos mientras, a su vez, crecemos como comunidad.
Si la comodidad, en su nivel más básico, nos proporciona una base de confianza, entonces para evitar la complacencia, para no perder de vista lo obvio y para prevenir la disminución de nuestros estándares, debemos utilizar esa confianza y desafiar todo lo que creemos saber, incluyendo a la persona que consideramos que somos, cada uno de los días. Es una cuestión de trabajar de cara a "quién" queremos llegar a ser, no a "quién" somos actualmente hoy en día.
Desafiarse a uno mismo es una victoria en sí misma. Dar ese primer paso puede marcar toda la diferencia. Tales esfuerzos, sin duda, requieren un arduo trabajo de nuestra parte y conllevan una serie de momentos incómodos que no serán fáciles, pero que al final valdrán la pena.
Desafíate a ti mismo hacia la grandeza...
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Art. 12
Aikido para la Salud Mental y Física
Por Mykola Yemelianov
Dojo-cho, Kyiv Aikido Club, Kyiv, Ukraine
Desde que recibió su Membresía Provisional en Shin Kaze Aikido Alliance, el Club de Aikido de Kiev
ha continuado desarrollando sus habilidades a lo largo del camino del Aikido.
Nuestros estudiantes no solo practican regularmente en el dojo, sino que también asisten a seminarios con maestros que ahora,
aunque de manera poco frecuente, vienen a Ucrania. A finales de octubre de 2025, nuestros aikidokas adultos asistieron a un
seminario en Kiev con Andreas Falk, 6.º Dan (Suecia). Esta fue la primera visita de Andreas a Kiev
y su presentación ante los clubes ucranianos. El seminario se llevó a cabo en un ambiente muy amistoso y productivo.
Nuestros estudiantes también asistieron al ya tradicional seminario con Stephane Benedetti (7.º Dan) y
Miguel Salvador (6.º Dan), que tuvo lugar en noviembre de 2025 en Uzhhorod. Viajar a los seminarios es siempre
una gran oportunidad no solo para entrenar con practicantes de otras ciudades, sino también para disfrutar de paseos y
turismo en compañía de personas con ideas afines.
A finales de noviembre de 2025, la Academia de Aikido Aikikai en Uzhgorod organizó un seminario para niños y
adolescentes, dirigido por el Sensei Mikhailo Korozey, 4.º Dan, y el director de nuestro club, Mykola Yemelianov, 3.er Dan. Fue
un excelente intercambio de experiencias con los Senseis de Uzhgorod y sus estudiantes.
A finales de diciembre de 2025, se llevaron a cabo los tradicionales exámenes de cinturón para los estudiantes. Aproximadamente 60 niños,
desde 10.º hasta 5.º Kyu, y 20 adultos, desde 6.º hasta 3.er Kyu, aprobaron con éxito sus exámenes.
A finales de 2025, anticipándonos a las fiestas, organizamos un evento de integración (team-building) para los estudiantes adultos,
así como sesiones de entrenamiento festivas para niños y adultos. Estas sesiones gozaron de un cálido ambiente prenavideño
y concluyeron con un pequeño buffet de postres. Creemos que las sesiones regulares de entrenamiento son vitales para la vida del club,
al igual que los eventos sociales son esenciales para reunir a todos nuestros miembros, fomentar un ambiente amistoso
y levantar el ánimo durante estos tiempos tan difíciles para Ucrania.
El pasado invierno fue bastante difícil para todos en Ucrania, marcado por severas heladas junto con constantes cortes
de energía y calefacción, todo lo cual afectó naturalmente el entrenamiento y la capacidad de realizar eventos. A pesar de esto, nuestro club nunca
interrumpió las clases regulares para niños y adultos.
El 15 de abril de 2026, el Club de Aikido de Kiev celebró su 7.º aniversario desde su fundación y registro oficial ante
el Ministerio de Justicia de Ucrania. Para conmemorar la ocasión, se organizaron sesiones de entrenamiento de celebración para
niños y adultos de todos los grupos del club.
A finales de abril de 2026, recibimos la emocionante noticia por parte de Shin Kaze Aikido Alliance de que nos convertimos en Miembros Plenos
a partir del 1 de mayo de 2026. Este es un gran honor para nosotros y otro hito importante en nuestro desarrollo.
El Aikido ayuda a las personas en Ucrania a salir adelante en tiempos difíciles, brindando apoyo tanto a su salud física como psicológica.
Nosotros, como club, nos complace poder ofrecerles ayuda y apoyo a través de este arte. Además de continuar con nuestro entrenamiento diario, nuestros
planes para el futuro cercano incluyen la participación en un seminario en Uzhhorod, un examen de cinturón a finales de mayo, un
campamento de Aikido para niños en julio y un fin de semana de Aikido para adultos en agosto.
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Art. 13
Dojos otorgados estatus de Miembro Provisorio
Nos complace anunciar que a los siguientes dojos se les ha otorgado el estatus de Miembro Provisorio:
- Monserrate Aikido Bogotá, ubicado en la ciudad de Bogotá, Colombia, dirigido por el dojo-cho Alejandro Rojas Mora, godan.
- Isshinkai Aikido Dojo - Isla Margarita, ubicado en la ciudad de La Asunción, Nueva Esparta, en la Isla de Margarita, Venezuela. El dojo está dirigido por el dojo-cho Luis Felipe Villarroel De la Concha (sankyu), bajo la supervisión del Shidoin Rafael Pacheco (godan), dojo-cho de Venezuela Aikido Kokyu Ho Dojo en Maracay, Venezuela.
¡Una calurosa bienvenida!
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Art. 14
La esperanza debe construir un mundo mejor
Por Luis Felipe Villaroel
Dojo-cho Isshin Kai Aikido Dojo, Isla de Margarita, Venezuela
Hola, me llamo Luis Felipe Villarroel, soy de Venezuela y vivo en la hermosa Isla de Margarita. Agradezco profundamente la oportunidad de formar parte de la gran familia que es Shin Kaze Aikido Alliance. Poder compartir con ustedes es, sin duda, uno de los momentos especiales que atesoro en mi camino.
Mi historia en el Aikido comenzó como un sueño. Desde hace mucho tiempo sentía la necesidad de hacer algo por la sociedad que me rodea, de sembrar una semilla que pudiera convertirse en una herramienta para construir un mundo mejor, empezando por mi país.
Como muchos, mi primer contacto fue a través de películas y documentales hasta que la vida me dio el tiempo y la oportunidad de entrar a un Dojo. Fue así como ingresé al Dojo del Sensei Manuel Cormenzana, donde no solo practiqué Aikido, sino también Iaijutsu.
Esa experiencia fue el inicio de un viaje transformador. Con la práctica diaria y el paso del tiempo tuve la fortuna de conocer a otros compañeros y maestros, y poco a poco fui encontrando las respuestas que tanto buscaba. Me volví como una esponja, ávido de absorber ese conocimiento tan fascinante que me abría un nuevo portal en mi mundo.
Desde mi sexto kyu hasta hoy, mi práctica no se ha limitado al tatami; he trabajado con niños tanto dentro del Dojo como fuera, desarrollando actividades pedagógicas que complementan mi labor marcial.
Sin embargo, el destino quiso que mi Sensei no pudiera continuar en Venezuela. Lejos de rendirme o quedarme estancado en medio de la construcción de mi sueño, decidí seguir adelante. Hoy, con gratitud y determinación, soy el dojo-cho de Isshin Kai Aikido Dojo, y junto a otros compañeros sigo caminando en esta senda de las Artes Marciales y del Aikido.
Muchas gracias por leerme y por darme la oportunidad de que conozcan un poco de quién soy.
Con respeto y afecto,
Luis Felipe Villarroel De la Concha.
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Art. 15
Promociones Yudansha
Las promociones de los siguientes miembros de Shin Kaze fueron enviadas para su registro en Hombu Dojo en junio:
Yondan (4.º dan)
Caroline Zeiss - New Haven Aikikai - EE. UU.
Sandan (3.er dan)
Brenda E. Caldwell - New Haven Aikikai - EE. UU.
Nidan (2.º dan)
Franklin De La Hoz - Marubashi Aikido Dojo - Venezuela
Shodan (1.er dan)
Juan Pablo Bobadilla - Kokoro Dojo - Argentina
Ludmila Abigail Ocampo - Kokoro Dojo - Argentina
Adriana Carolina Rada - Kokoro Dojo - Argentina
Nicolás Rivadulla - Kokoro Dojo - Argentina
María Paz Santillán - Kokoro Dojo - Argentina
Volodymyr Parkhoniuk - Sei Fu Kai Dojo - Ucrania
Iaroslav Soroka - Sei Fu Kai Dojo - Ucrania
¡Nuestras más sinceras felicitaciones a todos y, por favor, sigan con el excelente trabajo!
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Art. 16
Art. 17
Art. 18
Art. 19
Art. 20
Estimado dojo-cho y simpatizante:
Por favor distribuye este boletín a los miembros de tu dojo, amigos
y a cualquier persona interesada en Shin Kaze Aikido Alliance.
Para recibir este boletín directamente, haz clic
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BUZÓN DE SUGERENCIAS
¿Tienes una super idea o sugerencia?
¡Queremos saber acerca de ella!
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Donaciones
En estos momentos difíciles y como organización sin fines de lucro, Shin Kaze
agradece las donaciones para apoyar sus programas y promover su misión.
Haz una donación aquí:
https://shinkazeaikidoalliance.com/es/apoyo/
Nos gustaría mencionar que aceptamos obsequios de acciones de bolsa, así
como legados y herencias para ayudarnos a construir nuestra dotación de la
Alianza Shin Kaze Aikido.
¡Gracias por tu apoyo!
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